martes, 16 de noviembre de 2010

Diformismo sexual


Observando lo que ocurre en las llamadas culturas primitivas actuales, materia de la cual soy especializada y sobre todo en las pruebas evidentes de las edades del hombre, puede afirmarse que el dimorfismo sexual es un fenómeno que aparece tardíamente en el uso de la vestimenta.

Podemos entender a dimorfismo que proviene del latín di, dos, y del griego morfos, forma, es decir aquella dos cosas que van tomando forma de manera irresoluta.
Pero su aparición, es tan tenaz y reiterativa que le ha imprimido a nuestra indumentaria un movimiento pendular constante, oscilando siempre de un lado a otro, y de otro a otro, y así sucesivamente, incluso de un sexo a otro, aproximándose a uno e inmediatamente separándose de él y volviéndose a juntar, todo en un juego infinito de idas y venidas. Incluso las más inteligente han querido compararlo con las relaciones conflictivas, pero porque siempre tienen relacionados a dos vínculos.

El caso de la mujer, en el lenguaje del traje ha sido siempre una alternancia entre exhibición y pudor, el masculino ha sido, sobre todo, simbólico. Por ejemplo, la diferencia de color en la piel es sociocultural entre hombre y mujer, entre esclavas y doncellas, incluso en las pinturas del renacimiento esto está incrustado en la memoria colectiva de la época.
Eso parece deberse al hecho de que todo el cuerpo femenino se vive como atracción sexual, mientras que en caso del hombre se da una concentración de dicha atracción en el órgano genital, es por ello que el miembro viril masculino no es despojado, siempre está de una u otra forma oculto, desde ya por su protuberancia y sabemos que desde vastas culturas aquello que sobresale del cuerpo es visto negativamente, a excepción de los pechos de las mujeres porque dan alimento y por ello se consideran bellos.
Por consiguiente, mientras que la mujer expresa “sexo” con toda su persona, el hombre, ante la imposibilidad de recurrir a la exhibición específica, por ser demasiado contundente, se refugia en el símbolo, el mismo que se va a repetir durante toda la historia, incluso hasta nuestros días. El obelisco, los falos, los totems, la punta de una montaña.
Por lo general, el caso del traje a lo largo de la Historia ha dado lugar a dos tipos:
Traje masculino = pantalón
Traje femenino = falda

En la Roma y Grecia clásicas, donde los hombres llevaban túnicas faldas es donde se da la excepción; también en Escocia los hombres visten falda y al contrario, hay mujeres en oriente que tradicionalmente usan pantalones anchos. En 1920 Coco Chanel lanza su famoso tailleur, que subraya y matiza lo anterior; sin embargo, enseguida provoca el efecto contrario: realza el gusto por la individualización de hombres y mujeres. Aparece el prêt-à-porter, en 1949, modelo de prenda fabricada en serie pero que conserva parte de la calidad de la alta costura, y ello inicia el breve lapso de veinte años en que la mujer se ha apropiado de gran parte de la indumentaria típicamente masculina, llegando a una cierta uniformidad en algunas modas; por contra, el hombre se abstiene de incorporar a su vestuario aspectos considerados netamente femeninos, como, precisamente, la falda.
Porque en un momento determinado de la historia, estos hitos marcaron diferencia y es cuando comenzó este divisionismo histórico entre hombre y mujer, entre concepto y abnegación. No olvidemos que la falda (aquí conocida como "pollera") por corta o larga deja de ser una prenda y no por ello el famoso dicho de : "quien lleva los pantalones" y no las faldas por supuesto. En cierta forma el rol de la mujer siempre estuvo secundado por el del hombre, y por la mirada de la sociedad, donde las mujeres tuvimos que cumplir el rol que nos fue asignado.
¿Uds. dirán que tiene que ver esto con la moda? Es que en realidad, el conocimiento de nuestra historia es lo que nos marca y nos define tal cual somos en este momento. Tales hechos hacen una visión la cual se ha perpetuado hasta hoy y lo seguirá haciendo. Desde mi posición férrea y feminista donde soporto el rol de la mujer ante todo, y ante la moda porque ella es lo que nos hace lindas, y distintas, porque con nuestra existencia comenzó su historia, es decir de porque asumimos el rol de mujer y llevamos todo adelante poniendole pecho a la situación.
Consejo, nunca claudicar la femeneidad ante todo. Hasta la vanguardia, siempre.
Maruka.

1 comentario:

  1. Maruca soy Inés de lomas de zamora, me interesa comunicarme con vos para que puedas escribir en una revista la cual soy editor. Cuando puedas comunicate conmigo te dejo mi celular (011) 15 54 83 5216

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